Buenas noches blog.
Buenas noches señoritas (y señores) alrededor de este hinchado globo terráqueo.
Y buenas noches a mí misma, porque ya hace rato que me había perdido en el mundo real.
Esta es la primera entrada en muchísimo tiempo. Para los que aún existen por aquí, mil disculpas. Y para los que recién llegan, pasen, bienvenidos, pónganse cómodos.
¡¡Tantas cosas han pasado!! No sé ni por dónde empezar. Supongo que empezaré por la última vez que escribí por aquí. Bien. Ese horrible noviembre (2011), me hizo amarga la existencia, daba lo mejor de mí día tras día para alcanzar mi peso ideal. Me terminaron el vestido que se suponía iba a lucir y el 3 de diciembre, que por cierto recuerdo como si hubiera sido ayer, empaqué mis cosas y me largué para una ciudad costera de mi país llamada Buenaventura a la gala de lanzamiento de una línea de ropa. Iba con el ánimo de mostrar el cuerpo que estaba cincelando con el pasar de los días. Y esa noche, en pleno evento, haciendo alarde de mi más imponente y elegante look, un diseñador de aquellos, se acercó y me dijo "disculpa, pero me llamó la atención que eres una mujer alta y hermosa, si fueras más delgada, te invitaría a modelar uno de mis diseños". No lo culpo, tal vez lo dijo con las mejores intenciones, pero en ese preciso momento, mi mundo se vino abajo, se desmoronó cual castillo de naipes. Allí empezó la parte más crítica de mi anorexia nerviosa pues durante las siguientes semanas, me negué a comer. Solo lo necesario para sobrevivir. Mi cuerpo estaba cansado y para finales de diciembre, me veía agotada y por supuesto, más delgada. El 30 de ese mes, en una de esas veladas decembrinas en las que todo el mundo está alegre, el jean que tenía puesto me quedaba tan grande y flojo que al entrar al baño, todo lo que tenía en el bolsillo de atrás, cayó al agua del váter. Como una loca corrí a recoger mi celular y mi dinero; y al ver que todo se había echado a perder, me largué a llorar como una loca. Lloré todo lo que no había llorado en mi traumática niñez, en mi juventud, ese año, por los niños del mundo, lloré los dolores del hambre, lloré mis secretos, lloré el peso que me quedaba, lloré. Solo lloré. Lloré tanto que a las 12 y media de la noche, me encontraron en el piso del baño semidesmayada y deshidratada. Lo siguiente que recuerdo fue estar a las 7 de la mañana en una camilla en el hospital. Así empezó el último día del 2011 para mí. ¿A ustedes cómo les fue el año pasado?
PD: la primera foto fue en el hotel el 3 de diciembre y la segunda, fue a finales de diciembre. Comparen.
Advertencia
Este es un blog que apoya y da soporte emocional a las chicas que sufren (O gozan) de anorexia y/o bulimia. Es decir, "Pro-Ana pro-mia" Si eres menor de edad, o si no tienes nada lindo que decir... Te invito a cerrar la página.
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viernes, 13 de julio de 2012
jueves, 3 de noviembre de 2011
Be a fashionista (or a fat ass)

Todas tenemos un historia de cómo empezamos a adelgazar. Y como he estado tan feliz con los resultados de la dieta de las últimas 2 semanas, quiero empezar noviembre contando mi historia.
Cuando tenía 13 años (Y desde siempre) fui una niña rellenita, por así decirlo. Mi prima, de mi misma edad era la mitad de lo que yo era en esa época, y como nos empezaban a gustar los chicos, yo me quedaba muy frustrada viendo como todos preferían hablar con ella que conmigo. Y para colmo de colmos... ¡¡Durante ese año me pusieron frenos!! Así que con dientes metálicos y un par de kilos de más, nunca me hallé en mi cuerpo.
En ese tiempo, escuché una canción que quedó resonando en mi (por siempre). "Fashionista" de Jimmy James era mi himno y sobra decir que cada día lo escuchaba un par de veces. Un parte en especial me hacía querer ser una fashionista "I wanna be delgada, to fit into my prada. Oscar de la Renta, Louis Vuitton, imitation of Christ, Beauty has a price".
En mi precario estado de crecimiento mental, hice el siguiente razonamiento: Si yo quiero ser delgada para entrar en un vestido Prada, y ser delgada es ser bonita; entonces debo pagar algo, porque la belleza tiene un precio.
Bastante lógico, ¿No?
La solución era simple y estaba presentándose ante mi con el nombre de Ana.
Seguiré contando mi historia otro día (Y el por qué de mis visitas al psicólogo casi desde que me acuerdo). Pero por ahora quiero preguntar...
¿Cómo comenzaste con Ana?
jueves, 20 de octubre de 2011
¿La conoces?
¿Habías escuchado su nombre antes? Si la respuesta es NO, pues te has perdido de una de las voces más sentimentales y puras del mundo. Su nombre es María Mena (No te dejes llevar por su nombre latino), nació en Oslo, Noruega aunque su padre es Nicaragüense.
Sus padres se divorciaron en su temprana adolescencia lo que causó depresión e insomnio para posteriormente padecer de Anorexia y Bulimia.
Sus canciones son un poco melancólicas pero hablan de experiencias REALES...
Yo me siento totalmente identificada con algunas de sus letras e incluso he derramado un par de lágrimas.
Te recomiendo escuchar:
-Self-fulfilling prophecy
-Cause and Effect
-Just a little bit
Introducción: Algunos días sin comer
hace mucho tiempo que leo sobre cómo el internet ha impulsado algunos aspectos que para la sociedad son "negativos"... Entre ellos la anorexia y la bulimia.
A veces me pregunto ¿Quién sabe más de cáncer, un oncólogo o un enfermo de cáncer? Pues bien, el oncólogo ha pasado toda su vida estudiando las causas y las consecuencias de ésta enfermedad. Pero solo un enfermo puede saber a la perfección qué se siente padecerla.
Siguiendo esa idea, no me parece justo que las personas vayan por la vida diciendo cuánto pesar sienten por las chicas que se dejan llevar por esa moda pasajera, o que no entienden como una chica de esa edad se toma la vida tan enserio.
Defiendo mi derecho a ser diferente y especial, no quiero ser criticada.
Siempre ha sido mi placer escribir, y he empezado un par de blogs que se pierden en los ecos de la nada. A veces me pregunto si es por mi arbitrariedad o por el hecho de que nunca encuentro los espacios correctos para dar a conocer mi opinión.
Y sí, así como dice el título, llevo algunos días con hambre... Pero curiosamente, no los sufro, los disfruto a cada minuto. Porque sé que eso me va a hacer más feliz, o mejor aún, me está haciendo más feliz.
Y tu... ¿Cuántos días llevas sin comer?
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